Torres del Paine

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Torres del Paine para mí es sinónimo de picos nevados, vientos fuertes que se llevan volando el agua de los lagos y sobre todo de pumas.

Mi primera expedición al sitio lo realicé en el año 2014 junto a mis amigos Darío Podestá y Gabriel Rojo con el objetivo de filmar al segundo felino más grande de América. Hace tiempo venía siguiendo a otros fotógrafos como Rodrigo Moraga o Cristina Harboe que estaban visitando regularmente el sitio y subiendo fotografías increíbles de estos animales.

Inicié el viaje con muchas expectativas pero muy consciente que siempre hay un poco de azar cuando se trabaja con animales y terminar el viaje sin ver un solo puma también es una posibilidad.

Para aumentar lo más posible nuestras chances contratamos los servicios de Roberto Donoso, un excelente guía local especializado el león de los Andes, que jugó un rol fundamental a la hora de encontrar los animales y enseñarnos como interactuar con ellos.

 

El primer día comenzó muy temprano a eso de las 6am antes de la salida del sol y apenas 20 minutos después pude observar por primera vez en mi vida un puma. Estaba caminando en la orilla de un lago con el agua hasta las rodillas y cuando nos detuvimos se dirigió hacia una arbolada.
Ahí fue que tomé mi primer foto. De tanta emoción no tuve ni tiempo de cambiar el seteo de la cámara y salió toda movida.

El primer objetivo de ver un puma ya estaba cumplido, ahora era momento de buscar la buena toma.

Durante esta primera expedición vimos 14 pumas en la semana y media que estuvimos recorriendo el sitio y cuando repetí el viaje al año siguiente junto a Rodrigo Folch y Leo Ridano tuve la suerte de ver 21 pumas distintos (solo 11 el primer día).

Con estos número estarás pensando que es muy sencillo encontrarlos pero la realidad es que no. Tuve la fortuna de contar con Roberto, mis compañeros de viaje con los que recorrí cientos de kilómetros en auto y a pié bajo la lluvia, la nieve y soportando fuertísimos vientos que inluso en varios momentos no nos dejaban ni siquiera estar de pié y además con muchísima suerte.

 

El fuerte viento fue una de las razones por las cuales tuve que abandonar la mayoría de los días la idea de filmar, era imposible conseguir una toma estable.

El uso del trípode también es algo que me complicó un poco las cosas, estábamos constantemente moviéndonos por laderas escarpadas y solamente tomarme el tiempo de instalar el trípode me llevó a perderme muchas oportunidades.

En los dos viajes terminé dejando el trípode en el auto y trabajando con los animales a mano alzada con mi lente 400mm 5.6L de Canon.

En ambos viajes he vivido momentos muy intensos de alegría, tensión y miedo. Un par de veces me he topado frente a frente con pumas a tan solo un par de pasos de mí. El corazón late fuerte y el sentido común me dice que ni siquiera mueva un pelo, pero la pasión me lleva a levantar suavemente la cámara y colocar el punto de enfoque directamente en el ojo del animal y comenzar con la ráfaga.

Ahí es cuando todo el sacrificio físico y los miles de kilómetros recorridos tienen un sentido total.

Repetiría mil veces este viaje para poder estar contemplando las montañas más bellas de la Cordillera de los Andes en la compañía de estos increíbles animales.

Los pumas no son el único atractivo del Parque Nacional Torres del Paine, los paisajes que fui atravesando hicieron que más de una vez me detuviera a cambiar mi teleobjetivo por el gran angular.

Sin dudas este sitio merece un viaje exclusivo para dedicarle tiempo a fotografiar los paisajes, aunque dudo poder ser capaz de dejar de mirar hacia todas partes en busca de los pumas.

En cuanto a la fauna, guanacos, huemules, zorrinos, zorros, cóndores, choiques, águilas y muchas otras especies interesantes están presentes. Le he dedicado un poco de tiempo a todo y lo único pendiente ha sido el Huemul que hasta el día de hoy me ha resultado esquivo.

La relación depredador-presa entre pumas y guanacos es algo fascinante de observar. No hay momento en que no haya un guanaco de la manada atento para ver si no hay felinos en la cercanía. Los pumas por su lado están siempre estudiando el movimiento de los grupos de camélidos y esperando el momento oportuno para lanzarse al ataque. Las crías de guanaco son siempre las más sensibles, sobre todo debido a que el parque cuenta en distintas zonas con alambrados que los jóvenes aún no pueden saltar, quedando atrapados y convirtiéndose en presa fácil de los pumas.

Una de las estrategias más efectivas que utilizamos para encontrar los pumas es seguir un grupo de guanacos y estar atentos a su comportamiento. En el preciso momento que divisan un gato suena la señal de alarma y no le sacan los ojos de encima. Todo el grupo mira fijamente al puma y es ahí cuando encontrarlos es más sencillo. El silencio y la calma que por momentos dominan la montaña hace que la búsqueda del puma pase más por los oídos que por la vista.

Uno de mis sueños es poder captar el momento en que un puma caza un guanaco. Hasta el momento he presenciado algunos intentos y persecusiones pero siempre los guanacos salieron airosos de la situación.

Uno de los pumas más especiales de Torres del Paine se llama Mochita, una joven hembra que desde que nació no muestra la típica cola larga de esta especie tan importante para mantener el equilibrio en ciertas situaciones. En mis dos viajes tuve la enorme suerte de cruzármela. Se trata sin dudas de la puma que más está acostumbrada a la presencia humana ya que infinidad de fotógrafos y documentalistas han pasado días enteros para registrar su vida. Ella es un auténtico desastre cazando guanacos, y muchas veces cuenta con la ayuda de “hermanita” ( apodada así por ser la hermana de la famosa Mochita) para conseguir alimento.

A principios del año 2017 sorprendentemente se la vio en algunos parques nacionales de Argentina, lo que significa que ha dejado su zona natal para expandir su territorio. Lo que va a pasar con ella en el futuro es una real incógnita ya que fuera del parque, y siendo tan mansa, es muy probable que termine en la mano de algún cazador. Ojalá su suerte sea otra y que me de el placer de encontrarla nuevamente.

Aún pienso en conseguir la fotografía de un puma cazando un guanaco y para eso estoy trabajando muy duro con nuevos proyectos de los que espero poder mostrarles fotografías muy pronto.

 

Espero que algún día también puedas visitar este sitio y vivir la fabulosa experiencia de cruzarte con un puma.
Te recomiendo por sobre todas las cosas que contactes con Roberto que sabrá aconsejarte sobre la organización y en el campo aportará su visión totalmente habituada al ambiente que hará que tus chances de encontrar un puma se multipliquen por cuatro.

En cuanto al equipo fotográfico necesario yo te recomiendo que lleves mínimo un lenteobjetivo zoom, del estilo del 100-400mm de Canon para aprovechar todo tipo de situaciones, y un lente gran angular para los paisajes como el Canon 17-40mm. Una mochila Pro Trekker de Lowepro como la que yo uso también es una buena opción para transportar todo tu equipo en este duro ambiente, muchas veces cubierto de nieve, en el cual deberás caminar bastante.

Si has estado en el sitio me encantaría saber como ha sido tu experiencia así que deja tu comentario aquí abajo!

 

4 Comentarios

  1. Andrés Córdoba Burbano
    | Responder

    Felicitaciones por tu trabajo – y a tu equipo – por compartir tus experiencias con nosotros…
    Un fuerte abrazo desde Colombia…

    Continúa dando a conocer nuestra riqueza natural Latinoamericana al mundo…

    • Kevin Zaouali
      | Responder

      Hola Andres!
      Gracias por tus palabras!
      Hay tanto para mostrar de Latinoamérica! Dentro de poco estaré comenzando unos viaje por ese lado del mundo.
      Te mando un abrazo!

  2. Roberto Segobia
    | Responder

    Hola Kevin; muy bueno tu blog, un detalle que me gustaria conocer es la locacion de las fotos, y el seteo de la camara, ya que esa es la manera que nosotros los aficionados tenemos de aprender
    saludos
    Roberto Segobia
    Sony Alpha 58

    • Kevin Zaouali
      | Responder

      Hola Roberto!
      Muchas gracias por el comentario 😀
      La locación de la toma está siempre (o casi siempre supongo) en los comentarios de las fotos. Para ubicaciones presisas podes ver mi galería en 500px (https://500px.com/kevinzaouali) en donde están todas geo referenciadas.
      Con respecto al seteo, entiendo el pedido. La verdad es que con todos los viajes y los preparativos que conllevan no podría agregarlo en todas las tomas. Igual pensaré en hacerlo cuando crea que hay algo interesante para aprender de ello.
      Es cierto que el seteo es importante en una primera etapa del aprendizaje pero sin dudas la diferencia está en la visión. Me refiero a cómo está tomada la foto, desde qué ángulo, icluso la hora del día. Para mí la clave para por ese lado y no tanto por el seteo de la cáma.
      ¡Aunque no digo que no sea interesante y también importante!
      Así que intentaré hacerlo cuando crea q vale la pena 😀
      Un abrazo!

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