Atacama

con 2 comentarios

Mientras trabajaba en la Península de Valdés en el rodaje de mi película documental sobre la ballena franca del sur recibí el llamado de mi padre que me proponía acompañarlo en un viaje por el desierto de Atacama para fotografiar los paisajes volcánicos de la zona.
Habían pasado algo más de diez años desde que no hacíamos un viaje juntos así que decidí que una vez terminado mi trabajo en la patagónia argentina iría a Jujuy para encontrarlo y luego salir juntos hacia tierras Chilenas.

EL VIAJE

Partiendo desde Purmamarca, un bellísimo pueblo de la Quebrada de Humahuaca que se encuentra rodeado de montañas de todos los colores, tomamos un colectivo rumbo a la ciudad de San Pedro de Atacama en donde haríamos base para recorrer la zona.

Nunca me gustó viajar en colectivo porque no puedo decidir cuándo detenerme a tomar fotografías y por lo general siento una enorme impotencia. Esta vez me tomé el viaje con mucha calma y muy pocas expectaticas en cuanto a las fotografías que quería tomar. Sabía que viajar con mi padre iba a significar que no iba a poder estar en los mejores sitios durante el amanecer y el atardecer, mucho menos a medianoche en medio del desierto para una fotografía nocturna ¡Aunque intenté convencerlo! Sin éxito.

Por fortuna se encargó de reservar los pasajes en función de la disponibilidad de los primeros dos asientos del bus, por lo que tanto a la ida como a la vuelta tuvimos una vista privilegiada de todo el paisaje.

Desde el momento en que abandonamos Purmamarca rumbo a San Pedro no pude dejar de lado mi cámara ya que cada rincón del camino esconde una nueva maravilla.
Primero hay que escalar los cerros a través de la Cuesta de Lipán, un sin fin de curvas para pasar de los 2300 a los 4170 metros de altura, luego atravesar el paisaje mágico de las Salinas Grandes rumbo al Paso de Jama, en la frontera entre Argentina y Chile.

Una vez en el país transandino un increíble paisaje volcánico nos estaba esperando. Tierra de tonos cálidos, un profundo cielo azúl y picos nevados en las montañas más altas.

 

El viaje había comenzado demasiado bien con varias fotos que me gustaban mucho sin siquiera haber bajado del bus. El broche de oro del viaje llegó al final del recorrido con una extensísima línea recta que desciende en dirección a la ciudad de San Pedro de Atacama y que dejaba ver poco a poco al gigantesco volcán Licancabur sobre nuestra derecha.

San Pedro de Atacama es la ciudad que elegimos para hacer base y desde allí salir a recorrer toda la zona, el itinerario completo estuvo a cargo de mi padre, claramente. En total nos quedamos 5 días en la zona, alquilamos un Airbnb y un vehículo 4×4, al mediodía hacíamos un picnic y por la noche cenábamos en el pueblo.

EL DESIERTO DE ATACAMA

Conocido en el mundo entero por ser el desierto más árido del planeta ocupa 1600km a lo largo de chile y se eleva entre 400 y 1500 metros sobre el nivel del mar.

A simple vista da la impresión que cada arbusto, cada cerro y cada nube estuviesen ocupando el sitio perfecto para conformar una pintura de 360º.

En los años en que el promedio de lluvia se eleva un poco por encima de lo usual florecen en simultáneo hasta 200 especies de plantas creando un espectáculo único en el planeta conocido como “desierto florido”.

Este es uno de los fenómenos naturales que más tenía ganas de presenciar y afortunadamente puede fotografiar una pequeña expresión del mismo cuando a un lado del camino encontramos una ladera cubierta por completo con flores azules.

LAGUNAS Y FLAMENCOS

Los animales más fáciles de observar en la zona son la vicuña, la gaviota andina, el zorro culpeo y los flamencos chilenos.

Cuando alguien habla de los altos andes la primera imagen que se me viene a la mente son las lagunas turquesas colmadas por flamencos de tonos rosas y violáceos y es por eso que en este viaje tomar esa fotografía era uno de mis mayores objetivos.

Debido a que San Pedro es visitado por una gran masa de turistas de todas partes del mundo decidimos saltearnos las lagunas más conocidas en donde es posible observar la fauna local y dirigirnos directamente hacia el sur un par de horas hasta llegar a la Laguna de Tebinquinche en busca de la postal.

En el camino me vi obligado a pedir que detengamos el vehículo mil veces para poder tomar fotografías de todos los paisajes y lagunas que nos ibamos cruzando. Incluso un zorro culpeo muy curioso se acercó, seguramente en busca de algo de alimento.

La luz del mediodía que para los paisajes no me ocasionaba mayores problemas resultó un poco molesto para fotografiar al zorro pero por lo menos me llevo un buen recuerdo.

  

Una vez que llegamos a la Laguna de Tebinquinche la vista era una espectáculo, cielo azúl, montañas cubiertas de cenizas y material volcánico, las aguas eran verdes y decenas de flamencos se alimentában cerca de la costa.

Cuando abrimos la puerta de la camioneta casi nos volamos y allí mismo se acabaron mis esperanzas de volar el drone.

Aún así decidí arrastrarme un poco hacia la costa para poder fotografiar desde cerca a los flamencos pero las aves no colaboraron mucho y poco a poco se fueron desplazando hacia el centro de la laguna en donde se sentían más seguras.

El viento, junto al frío, rápidamente se hicieron insoportables y volvimos al auto para contemplar el paisaje.

Momentos más tarde emprenderíamos la tranquila vuelta hacia San Pedro recorriendo algunos nuevos paisajes mientras el sol caía en el horizonte.

Cuando el sol finalmente se escondió detrás de las montañas y nosotros estábamos cerca de llegar a la ciudad una luz violeta inundó el lugar creando un ambiente mágico que  pude guardar en esta fotografía del Volcán Licancabur.

 

VOLCANES Y CERROS NEVADOS

En gran parte del viaje nos encontraos rodeados por los volcanes y las montañas de la zona que lucían sus picos nevados, lo cuál me inspiró para crear estas fotografías monocromáticas y editarlas de manera que parezcan pinturas creadas a partír de tinta china.

El resultado de las fotografías me gustó muchísimo ya que me permitió salir un poco de la fotografía tradicional.
Para esta serie de fotografías cree un pack específico de presets de Lightroom llamado CARBONO con el que puedo aplicar este look de manera muy sencilla en cualquier fotografía de estas características. Tanto el pack CARBONO, como el pack ATACAMA, con el que edité el resto de las fotografías de este viaje, están disponibles para la venta en la tienda de presets del blog.

SALINAS

Otro de los días nos dedicamos a visitar el Salar de Atacama en donde decidimos salir a caminar en este inmenso espacio de blancura absoluta. 

Bajar las revoluciones solo sentír la brisa es lo mejor que podes hacer en un sitio como este en donde el silencio es absoluto.

VALLE DE LA LUNA

De aspecto lunar, o más bien marciano, el Valle de la Luna es uno de los sitios que no hay que perderse por ningún motivo. Elegimos recorrer los caminos menos frecuentados por los turistas y éstos nos llevaron a unas vistas que realmente me quitaron el aliento.

Luego de 5 días inolvidables recorriendo la zona me quedo sobre todo con ganas de visitar durante la noche algunas formaciones rocosas que observé al costado del camino que podrían servir para hacer algunas fotografías nocturnas, aquí hay mucho potencial.

Además me gustaría en algún momento contactar los observatorios astronómicos locales para ver si me permiten tomar algunas fotografías del cielo con sus equipos, sería realmente un sueño. ¡Voy a agregar esto a mi lista de cosas que quiero hacer antes de morir!

Lo mejor del viaje, sin dudas, fué compartir con mi padre una semana de fotografía, picnics, charlas y caminatas en unos de los sitios más bellos que he conocido.

 



 

 

2 Comentarios

  1. Ruben
    | Responder

    Espectacular relato y bellísimas fotos, conoci jujuy asta San Antonio de los cobres , paisajes maravillosos, gracias por compartir

  2. Luz Manfredi
    | Responder

    muy linda experiencia…Kevin!
    gracias por compartirla

Dejar un comentario